YO MISMO SOY:
Viejo mi querido viejo
Vivimos una vida repleta de problemas, pero no son nada comparado con los problemas que tuvieron que afrontar nuestros padres para lograr que nuestra vida empezase.
Nací en Comas – PERU. Mi pequeña familia escapó del pueblito de Sumac - Ayacucho en al época de la subversión (guerra civil), mi padre y abuela sobrevivientes de la masacre dejaron su linda tierra, para migrar a un lugar inhóspito que con el tiempo sería el escenario para nuevas vivencias en la vida de esta mi familia Ayacuchana. Mi padre migró a los 16 años de edad. Me cuenta mi viejito que cuando venían los encapuchados – terrucos, allá en el pueblito de Sumac; pues no quedaba de otra que obedecerlos y darles comida, si es posible hospedaje, estos reclutaban a los chulos (chicos entre los 12 a 18 años), para que se alisten a las filas de este grupo subversivo: Era devastador cuando había levas (reclutamiento de chicos), las madres con llantos desgarradores dejaban ir a sus pequeños, para probablemente nunca más verlos. Sólo Dios sabe que pasó con tantos chulos como dice mi viejito. Este pueblito, no sólo templaba por el azote de los terrucos sino de los cachaquitos. ¡Eran tiempos difíciles, no podíamos ni sembrar ni pastear!! Me dice mi papá. Porque de ambos lados recibíamos nuestro golpe, sino eran los terrucos era la guardia, de ambos había que cuidar a las esposas e hijas.
El Rucu, como le decían en el pueblo a mi abuelo (un indio de espalda derecha, alto, esgarbado; producto de un mestizaje crudo entre español directo y indio) era la ley, el alcalde en el pueblo de Sumac. Eso antes que llegaran los terrucos, cuando llegaron estos, culparon al Rucu de haber ejercido el poder sólo a favor de los abejeos (ladrones de ganado y tierras), claro el Rucu era odiado por algunos en el pueblo, y estos terrucos nunca lo juzgaron, nada… Así nomás pues. Mi padre me describió lo brutal e inhumano que fue el castigo para el Rucu; lo desnudaron y después de darle una buena golpiza, le colocaron una soga en el cuello y desde un caballo lo arrastraron, al Rucu no lo dejaron ni defenderse. Entonces mi abuela que era tan valiente como el Ruco; con el shuchu (bastón para hilar la lana) quiso enfrentarlos, por supuesto que también reducieron a la pobre vieja (estos cobardes le dieron una paliza a mi abuela) no tenían piedad, solo se veía el odio en sus semblantes. Después de hacer ese recorrido con el Ruco arrastrado por un caballo por todo la plaza principal, cuando este ya agonizaba; llamaron a mi padre y sus dos hermanas, para que viera la familia y todo Sumac el castigo como parte de una lección, eso en la plaza en medio del grito de las mujeres pidiendo que cese la tortura, pero decapitaron al rucu frente a todo el mundo sin juzgarlo bien, mi padre me dice que hasta de viejo sueña con esas escenas como pesadilla, no es sencillo olvidar tanto odio. Mi abuela siempre escondía a mi padre y a sus dos Alli wawas (Lindas hijas) cuando venia la leva tanto de los terrucos o los militares, había que esconderse. Los terroristas alistaban caseríos enteros para la guerra contra los guardias, la gente no podía negarse porque sino eran castigados, no había escapatoria para estos pueblitos chicos, una vez llegado los militares estos cachacos, decían; “todo ese pueblo es terrorista”, así que arrasaban con todo, ya ni usaban balas (para ahorrar municiones) a punta de machetazos terminaban con la vida de hombres, mujeres y niños. El caso de Sumac era diferente porque fue un pueblo más grande, no era un caserío. En Sumac había la posibilidad de diferenciar de gente que tenía sus tierras y gente que ya era cabecilla, porque había autoridades. Sumac estaba mas organizado podía defenderse algo (pero era campo de batalla cuando los militares o terroristas se encontraban). Supo mi padre luego de algunos años que Sumac pudo hacer sus rondas campesinas para defenderse de los terroristas y de los militares. Uno de esos días de enfrentamiento; mi abuela mando a sus dos niñas (como siempre que había leva), a esconderse en la chacra de quinua para que no las ubicaran. Porque la vieja tenia miedo que las violentaran, y las niñas; una de 12 y otra de 14 nunca más regresaron de la chacra, en esa época los terrucos salieron reducidos por los guardias, hasta con aviones intervinieron al pueblo, murieron tantos inocentes, algunos desaparecieron sin dejar rastros, y entre ellos mis dos tías que no sabemos que les habría sucedido, sólo desaparecieron, mi abuela las lloro y busco noche y día durante tantos meses. Después de esta tragedia no cesaba las desgracias para mi familia ahora reducida a dos, mi abuela y mi viejo. Ellos sobrevivían en Sumac muy ajustados, con lo poco que les quedaba de ganado y cosechas chicas de la huerta, pues entregaban ganado, y alimentos a los militares y terroristas como provisiones, el hambre asechaba. Así que por medio de una vecina que tenía algunos camiones para llevar mineral a Lima, de una empresa que comercializaba carbón y cobre, por su puesto empresa de transporte casi en quiebra por pagar tanto cupo (dinero) a los terroristas y militares. De este modo mi abuela planea fugar de Ayacucho, Así que le da como pago a la vecina por transportarla: Sus chacras, “la vaquita weta” (flor) por cierto la ultima que les quedaba. Entonces la vecina le comenta que ella esta comprando un terreno en Comas; pero que esta muy lejos de todo, que no es nada agradable el lugar, mi abuela no lo pensó dos veces y le dijo que no importaba, que quería irse, ella temía por la vida de mi padre, que era lo único que tenia. Así que viajaron.
Mi padre me cuenta que el sólo soñaba en vengarse; tanto de los cachacos que desaparecieron a las Alli wawitas, como de los que torturaron a Ruco. Entonces en un camión esos de mineral junto a restos de carbón, mi abuela acomodo a mi viejo y viajaron a la gran Lima. Era de madrugada cuando mi abuela despierta de improviso a mi padre que dormía entre jacus (mantas multicolores), canasta de cuyes, lucumas y canchita para el camino... Era la guardia, que estaba pidiendo cupo al camión, mi abuela con la personalidad que le caracteriza muy serena, le dijo a su hijo; “upalla kei, taytami cuyaman” (no hagas ruido que diosito nos quiere) pues sabía que si el chofer le daba un buen dinero esos encapuchados, ellos ni verían si realmente estaban transportando mineral, ya en la tarde mi abuela y mi padre bajan del camión de mineral. Me dice mi padre que estaba entre sueños cuando sentía el calor sofocante del lugar. Mi papá habría bajado de la sierra a Lima en época de verano. El paisaje era tan raro para mi viejo que estaba acostumbrado al cielito azulito, al olor a frescura por la vegetación y el clima de Ayacucho. El lugar era raro…. Me cuenta: Cuando baje de la sierra, los cerritos eran polvorientos con muchas chositas casi menuditas,y totalmente desprotegidas de todo, cuando se instalaron en el lugar mi padre lloró mucho porque extrañaba Ayacucho: Extrañaba Sumac de sábados de truchas en las lagunas, domingos de pachamanca, o locros de col más chancho bien servidos con mote fresco, cuando había cosecha; me dice el viejo hacia la siesta junto al Ruco con la panza bien llena de Lucumas, papas arenosa y ocas dulces eso si en medio del patio de la huerta llena de hiervas olorosas y rosas que la abuela cuidaba con mucho cariño, y por supuesto todos los días después del colegio, ir a darse un chapuzón en las aguas heladas pero cristalinas del rió de Sumac. Pero había que enfrentar la realidad ya no estaba el Ruco, no había chacras ni caballos, menos comida fresca y rica. Así que no tenían que perder el tiempo, tenían que sobrevivir, no paso ni una semana para que mi abuela se convirtiera en comerciante de unos de los mercaditos de comas ahí en el cerrito de la Balanza. Mandó a mi padre al colegio y comenzó otra etapa para ellos dos. Mi viejo me cuenta que ahí se acomodaron, pero la pesadilla del terrorismo seguiría a mi padre hasta al cerrito polvoriento de la Balanza en Comas. El gobierno buscaba en los lugares marginales a los terrucos, pues ahí surgieron y ahí se escondían. Estos subversivos salieron a luchar supuestamente en contra de la gran desigualdad, injusticia y pobreza que pululaba en todos los rincones del Perú. Había mucha paranoia y prepucio hacia la gente que venía de la sierra o selva, en especial de jovencitos recios como mi viejo, pues creían que eran terrucos, que estaban huyendo de la zonas donde el gobierno los exterminaba. Capturaron en Collique - Comas a un par de Ayacuhanos sin juzgarlos bien, solo por tener 18 años y claro ser de ese lugar, mi abuela estaba aterrada, hasta los vecinos del cerrito los miraban con mala cara, porque sabían de la procedencia de mi padre. Algunos se compadecían pues sabían que la vieja era chamba (trabajadora) y mi padre muy tranquilo, El viejo cambió su rabia y sed de venganza por la desesperación de demostrar que podía salir adelante que no era ningún subversivo. Era como dar la contra a las mismas cosas que le había pasado desde chico.
Mi padre pudo ingresar luego de un par de años a la Universidad San Marcos, fue un logro, pero la vieja se puso muy enferma, así que mi viejo tenia que trabajar y estudiar, en esa etapa es que conocen a mi madre (Lupe), una linda chica del norte (Trujillo), quien pertenecía al tercio superior de la Universidad San Marcos, era muy alegre, impulsiva pero muy inteligente, me cuenta mi padre que se enamoró de la Lupe , ella era muy creída me dice….. Lo llamaba cholo feo, pero como el viejo es terco como una mula logro conquistarla. Lupe era muy exquisita y sumamente ambiciosa, pero sana y dulce cuando se lo proponía, así que por esas cosas de la vida Lupe salio embarazada y yo tenia 3 meses de concebido, mi madre se entera y se preocupa al extremo de no querer tenerme, le replico a mi viejo que no era el tiempo, que ella quería hacer muchas cosas, que no estaba preparada… que era la mejor estudiante!!!! Como lo voy a cuidar!!!! Decía. Entonces el viejo le prometió que trabajaría más, que ahora tenía más razón de sacarse la mucre, que la amaba. Entonces por el afecto que mi viejo me tubo desde que supo de mi existencia y el permiso de la Lupe logre nacer, mi padre me cuenta que el vivió un tiempo con Lupe, pero ella se cansó del polvoriento comas, y quería seguir su carrera de derecho, cuando yo cumplía los 9 meses ella decidió irse a Argentina, una amiga de la universidad logro irse con una beca y de pasada inquietó a Lupe, aunque mi madre no tenia ninguna beca se fue pero para trabajar. No sólo rompió el corazón del viejo, sino que no me dejo conocerla, mi padre me contó que ella. antes de salir por la puerta; lloro desgarradoramente frente a mí, me beso tanto, y se fue, sabía que perdería a su hijo, quizá para siempre. Así se despidió la Lupe, El Viejo no podía detener a la bella Lupe, de ninguna manera, ella seguiría su destino, mi viejo sufrió tanto como en sumac en esa epoca. En el barrio hablaban mal del viejo, Le decían; “el padre soltero”, el que no pudo manejar a su mujer, pero el viejo hacia oídos sordos, solo le importaba yó y mi viejita, la abuela. Que por cierto también quiso mucho a la Lupe.
Mi viejo quería terminar la carrera de derecho en la universidad pero no pudo, por los problemas de la vieja quien tenia la columna desviada y sufría de los nervios producto de la golpiza que le dieron en sumac. Pero mi viejo siempre demostró responsabilidad y amor, así que iba a las reuniones del colegio junto a las demás madres, mi padre no solo me hacía la lonchera sino también los trabajos de la casa. Lupe se comunicaba seguido y nos mandaba fotos, dinero, hasta cuando cumplí los 10 años, y siempre ella decía que vendría ese año, pero ese año nunca llegaba, después supimos yo y mi padre por medio de una carta que recibió la vieja, que la Lupe mandó por el banco un buen dinero, con lo que surtimos la tienda y compramos otro puesto en el mercado. Pero ese dinero venia acompañado de una noticia fatal que la vieja nos lo contó después de invertido el dinero. Porque conociendo a mi viejo el nunca hubiera retirado el dinero del banco. La Lupe estaría esperando un bebe, y vivía con un argentino, imagínense estuvo tanto tiempo allá sola, ya había pasado casi 12 años. En la carta ella decía que nos amaba que amaba a mi padre que nunca dejaría de amarlo pero que tenía que hacer su vida en Argentina. Mi padre tenía sus sospechas pero los confirmó con esta carta. Ese día el viejo me abrazo fuerte me dio un beso, y quedo mudo por un par de semanas, yo imaginaba el dolor que llevaba mi viejito, esta vez por dentro. Así que seguimos adelante, después de un tiempito mi padre ya tendría dos puestos en el mercado, Luego se metió a la fabricación de clavos y combas, ahí le fue mejor, la vieja aun nos acompaña, de Lupe nunca más supimos nada, mi padre nunca se caso, pero sé de sus amoríos breves con alguna empleada de las empresas de insumos o reactivos para su negocio, tiene un tallercito en casa donde fabricamos clavos y otros materiales de construcción ya tenemos compradores hasta de Bolivia. Nos va bien. Y yo ahora estoy terminando la carrera de derecho en la universidad Católica.