
Tras los combates del fin de semana en la frontera turco-iraquí, combatientes kurdos y soldados turcos desplegaron unidades en la zona en conflicto, con el consiguiente aumento de la preocupación a nivel internacional por la escalada del conflicto.
El comisario de Ampliación de la Unión Europea (UE), Olli Rehn, condenó "duramente" los ataques de rebeldes kurdos del PKK contra soldados turcos este fin de semana.
"La Comisión manifiesta su solidaridad con Turquía en la lucha contra el terrorismo, que es un desafío común para la UE y para Turquía", dijo hoy una portavoz de Rehn en Bruselas. Ya la semana anterior, el comisario, a cargo de las negociaciones para la adhesión de Ankara, había indicado que la comisión comprende los esfuerzos del gobierno turco para "defender a sus ciudadanos".
Simultáneamente había instado a Turquía y a Irak a abordar este problema entre las respectivas autoridades y atendiendo al derecho internacional.
El portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack, dijo anoche que Estados Unidos y Gran Bretaña condenan duramente el ataque de rebeles kurdos contra soldados turcos. "Estamos indignados por la violencia terrorista", indicó. El ministro británico del Exterior, David Miliband, también condenó el ataque de rebeldes kurdos contra soldados turcos.
Por su parte, el gobierno alemán apeló ayer a la cúpula en Ankara y a las autoridades turcas a procurar juntos la estabilidad en la región. El ministro del Exterior de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, señaló que "ahora debe evitarse que esta nueva provocación lleve a una espiral de violencia en la región".
Egipto instó al gobierno en Bagdad, al gobierno del territorio autónomo kurdo y a tropas estadounidenses en Irak a procurar de forma conjunta que Turquía no sea amenazada desde territorio iraquí.
Todos los involucrados deben ejercer la moderación y buscar una solución pacífica, "porque el uso de la violencia sólo seguirá desestabilizando la situación", según dijo un portavoz del Ministerio del Exterior en El Cairo.